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lunes, 4 de septiembre de 2017

El Abuso de las Redes Sociales o La Banalización de los Sentidos


El Abuso de las Redes Sociales o La Banalización de los Sentidos.
A Propósito del manejo de informaciones en el caso Emely Peguero.

Por Manuel Rodríguez M.

Resulta prudente hacer un análisis de todo lo acontecido en estas ultimas semanas en torno a todo lo que gira sobre el caso de la joven Emely Peguero y todo el manejo dado por la mass media a dicha tragedia tanto en los medios tradicionales como a nivel online, espacialmente en las redes sociales.

Haciendo un reconteo de todo cuanto salió expuesto en las redes podemos decir que estamos ante el caso más comentado y publicitado de todo el año e el país, más que Odebrecht o la Marcha Verde inclusive, ya que algunas de estas informaciones tienen su trasfondo político y sus intereses creados, no así en el caso de la joven desaparecida, por tratarse de un hecho salido de la sinrazón. Vemos en este aspecto particular que de buenas a primeras todo el país se mantuvo en vilo cuando se enteró no del hecho en si, porque a diario desaparecen personas en este pequeño país de 48 mil kilómetros cuadrados, sino porque luego de varios días extraviada se apresa al principal sospechoso y oh Sorpresa! Era hijo de una persona ligada al poder, al Gobierno, a un partido del sistema, funcionaria para más señas. Y es aquí donde empieza a brotar el morbo, eso  que va consumiendo poco a poco las neuronas del ser humano y que como adrenalina extra nos produce empatía con un hecho cualquiera y que a muchos dominicanos los hace interesarse en las cosas más extrañas del mundo, que en otras circunstancias le serían apáticas.

Ese morbo es el que los lleva a quedarse conectado por noches, en vilo, pegados al televisor o la radio esperando ver o escuchar qué ha pasado con determinado personaje que ya de tanto nombrarlo se le vuelve familiar. Ya no interesa el caso en si, sino el destino de los personajes envueltos en cualquier hecho, convirtiendo de manera automática en culpables a todo lo que huela a poder ya sea económico o político, porque lo que se quiere al final es sangre, cual circo romano, donde el emperador dejaba en manos del pueblo la decisión de salvar o no la vida del gladiador vencido. En este caso, el pueblo siempre pedirá sangre a través del morbo que nos convierte en verdugos tanto de víctimas como de victimarios.

Es así como opinamos de todos los pormenores de la vida de los personajes envueltos en cada trama, convirtiéndonos en espectadores participantes del hecho, llegándonos a sentir en cierta manera, cercanos a los actores principales de cada drama.

Cómo se explica que opinadores de toda laya, youtubers o simples manejadores de noticias no ya de contenidos, que por el simple hecho de tener cuentas abiertas de Facebook, Instagram o cualquier otra, empecemos a decir todo cuanto se nos venga en ganas sin ningún tipo de consecuencias.

Aquí hemos visto como personajes, seudo comunicadores de las redes, opinan de todo, hablan de todo, llegando incluso a enturbiar las investigaciones serias de determinados casos judiciales.

Ya nadie ayuda al herido en las calles y carreteras, no, acuda a su móvil que por lo general todos llevamos listo para plasmar cuanto pasa ante nuestros ojos. Mucha de la culpa de este fenómeno la tienen algunos medios que llaman al público a reportar sucesos acaecidos en su sector, sin ningún criterio en este sentido. No hay filtro en las redes para poder eliminar imágenes ofensivas, crueles, invasivas de la privacidad propia de los afectados o del decoro, eso que ya ni siquiera sabemos dónde se ha ido, o imágenes simplemente carentes de calidad alguna para ser publicadas. violatorias hasta de la dignidad de una persona muerta. Ni que decir que se llega a la violación de varios artículos de la ley

Ahí tenemos el caso una persona, que por creerse famosa, opinó de una manera tan banal en las redes sobre el caso de la joven Emely que Facebook a solicitud de sus propios seguidores se vio obligado a cerrarle su cuenta, debido a comentarios fuera de lugar y abiertamente ofensivos. Nos creemos con el derecho de opinar quién es culpable o no, qué debió hacerse o no. “La aldea Global” de la que hablaba McLuhan en los años 70  que presagiaba la sociedad de la información nos maneja cual títeres en un circo de pueblo.

Sabemos que estamos en una época donde lo inmediato y la bagatela mental es lo que cuenta, como ha dicho Vargas  Llosa, vivimos en la era de la Civilización del Espectáculo!

En otros países, España por ejemplo, muchos de estos opinantes podrían ser enjuiciados bajo múltiples cargos, peor claro, nosotros estamos a años luz de ver semejantes ejemplos de manejo de la dignidad de las personas.


El autor es mercadólogo, publicista y comunicador. Con diplomados en Redes Sociales, Manejo de Contenido en las Redes Sociales y Marketing Online. Actualmente es director de Comunicación del Colegio Médico Dominicano.


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